Miriam González arrastra fiebre, fatiga y tos. Este lunes le confirmaron lo que se temía: había dado positivo en la prueba por COVID-19. “No he estado de fiesta ni de cervezas por ahí para haberme contagiado”, aclara. De hecho, ante la pregunta de cuáles han sido sus contactos estrechos ha contestado que sus padres, con los que vive.

Esta joven de Alicante sospecha que contrajo el virus en el trabajo, donde llevaba dos semanas como teleoperadora. “Estábamos separados por mamparas, pero la gente se quitaba la mascarilla para hablar”, recuerda. Puede que haya más contagios. Dos compañeras, asegura, presentan síntomas como fiebre. Todavía no les han hecho la PCR pero sí sabe que están teletrabajando desde casa

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