UGT ha analizado este miércoles la evolución del empleo en el Sistema Nacional de Salud, la temporalidad, feminización y efectos del Covid-19 en su plantilla. Para ello, Gracia Álvarez, secretaria de Salud, Sociosanitario y Dependencia de FeSP-UGT, ha presentado un informe detallado sobre estas cuestiones, poniendo el foco en uno los mayores problemas que arrastra la sanidad pública: la temporalidad de sus plantillas.

En este sentido, Álvarez ha subrayado que la temporalidad aumenta más en las mujeres que en los hombres, y desciende también el número de mujeres con un empleo fijo. Por tanto la precariedad en el empleo afecta especialmente a las mujeres. Tanto es así que, según los datos recopilados por el sindicato, el número de mujeres que ocupan una plaza de personal estatutario fijo disminuye en 19.084, mientras que el número de hombres disminuye en 9.699, prácticamente la mitad.


«El incremento de la temporalidad ha sido 5 veces mayor para las mujeres que para los hombres»


Además, el informe señala que, en 2016, las mujeres eran 129.039, sufriendo un incremento en 2020 de 53.857, mientras que los hombres de 40.789 en 2016 pasaron a ser 54.038 en enero de 2020, lo que arroja un incremento de 13.249, el incremento de la temporalidad ha sido 5 veces mayor para las mujeres que para los hombres.

«A la luz de estos datos, se puede reflexionar acerca de la incorporación de la mujer al trabajo, que efectivamente se está haciendo, es posible que las mujeres se estén incorporando a los trabajos que tienen un índice de precariedad más elevado, si consideramos la temporalidad como una característica de la precariedad», añade el sindicato.

Por otro lado, UGT incide en que la precariedad también se concentra especialmente en el personal médico joven (menores de 40 años), donde solo el 15,2 por ciento tenía plaza fija en 2017 en el sistema público. La precariedad afecta especialmente a las mujeres, menores de 40 años y con nacionalidad extranjera.

Elevado índice de temporalidad en el SNS

El sindicato denuncia que el empleo en el SNS presenta un “elevado índice de temporalidad”. UGT explica que, tanto el informe del Observatorio Europeo sobre Políticas y Sistemas de Salud de la UE (2019), como la llegada de la pandemia, han puesto de relieve que las políticas de personal en el sistema sanitario se han basado en la precariedad laboral, “lo que tiene un impacto en el derecho a la salud”.

Según una encuesta de la Organización Médica Colegial realizada antes de la pandemia y publicada en 2020, la tasa de temporalidad en el sistema sanitario público español afecta a más del 36 por ciento de las médicas y médicos encuestados. De estos, el 55,4 por ciento lleva más de seis años sin conseguir una plaza mediante concurso oposición.

La misma encuesta realizada un año antes mostraba que el 27,1 por ciento de quienes no disponían de una plaza fija llevaban entre once y veinte años en la misma situación, y un 11,9 por ciento llevaba más de veinte años, lo que representa una “precariedad ya cronificada”.

En 2017, solo el 6,9 por ciento de los contratos de médicos de familia fueron indefinidos, frente al 9,4 por ciento de médicos hospitalarios, y el 70 por ciento de esos contratos fueron de menos de un mes. En el caso de la enfermería en Atención Primaria, la temporalidad es del 19 por ciento.

El Marco Estratégico para la Atención Primaria establece como objetivo mantener una tasa de temporalidad en atención primaria inferior al 8 por ciento. “Sin embargo, la situación real dista mucho del objetivo marcado”, reivindica Álvarez.

Tasa de reposición: «Una situación muy difícil de revertir»

Gracia Álvarez también ha puesto el foco en la tasa de reposición –contratos vía oposición que cubren los que se pierden por jubilación–, que varió en los años de la crisis entre el 10 y el 50 por ciento. Esto se traduce en que de cada 10 profesionales que se jubilaban se ofertaban entre 1 y 5 plazas. Desde 2016 hasta la fecha, esta tasa ha llegado al 100 por 100 anual, pero, matiza, “no incluye la recuperación de todas las plazas que no se han repuesto durante más de diez años”. Una situación que, según Álvarez, está siendo “muy difícil de revertir”. “Esto no va a salirnos gratis; vamos a pagar estos recortes en salud”, ha recalcado.

El sindicato, que ha recordado que la atención a la salud es uno de los pilares del sistema de bienestar, denuncia que, en España, antes de la pandemia, la Atención Primaria ya estaba infradotada de personal. La ratio de enfermería por cada 1.000 habitantes en 2018 era de 0,66 y la de personal médico en Atención Primaria de 0,77, “cifras que apenas se han modificado desde 2009”.

En la comparativa con la Unión Europea, según el informe, nuestro país está por debajo de la media respecto al personal médico de Atención Primaria, y muy alejada de países como Portugal, el país con mejor ratio (2,6), Irlanda (1,82), Países Bajos (1,61), Austria (1,56) y Francia (1,42).

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