Presentamos dos versiones contrarias que dan respuesta a la misma pregunta

Los salarios de los trabajadores de las contratas subirán hasta 12.000 euros con la reforma laboral, según UGT

Junto con la lucha contra la temporalidad, la reforma laboral que Gobierno, patronal y sindicatos han acordado, y que se encuentra en estos momentos en busca de los apoyos parlamentarios suficientes para salir adelante, tiene como objetivo reequilibrar la balanza entre empresarios y trabajadores. Para lograrlo, uno de los puntos de la nueva norma devuelve la prevalencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa en materia de salarios. Esto, según un estudio elaborado por UGT, permitirá que los empleados de las empresas multiservicios ―que durante los últimos años han competido entre ellas precarizando las remuneraciones― reciban hasta 12.000 euros al año más por el mismo trabajo que venían realizando.

La modificación que determinó el Partido Popular en 2012 depositaba sobre los empresarios la potestad para marcar, entre otros apartados, el salario de sus trabajadores, sin necesidad de que este se acogiera a los baremos mínimos recogidos en los convenios sectoriales. Esta prevalencia se mantendrá también con el nuevo marco legislativo, menos en materia de salarios. ¿Qué quiere decir esto? Que los trabajadores recibirán, como mínimo, el salario que marque el convenio de la actividad que desarrollen. Sin embargo, desde la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) señalan que en la práctica la mayor parte de las compañías ajustan sus salarios sobre este índice, por lo que su afectación será mínima.

Sin embargo, sí que hay un pequeño nicho de empresas en las que esta modificación legislativa supondría una alteración. Es el caso de las compañías multiservicios (las que no desarrollan una actividad concreta, sino que prestan multitud de ellos a otras), y que con la entrada en vigor de la reforma de 2012 desarrollaron su estrategia de negocio en la rebaja de los salarios para resultar más competitivas.

El estudio de UGT compara los salarios que reciben actualmente los empleados de estas contratas con el que deberían percibir una vez se les ajustase con el que marca el convenio de su actividad. Las diferencias, por tanto, difieren en función de cuánto recoge cada una de las normas, pero en todos los casos su remuneración mejoraría. El caso más abultado es de los empleados de empresas de consultoría y estudios de mercado, que recibirían 12.000 euros más. Por detrás se colocan los operarios de transportes, mercancías y carreteras de Barcelona (en función de cada territorio el convenio varía), quienes experimentarían un incremento de 7.533,25 euros; y en el tercer escalón más alto se sitúan los trabajadores de la hostelería de Baleares (7.160 euros más).

De entre todos los servicios que facilitan este tipo de conglomerados, si hay uno que se ha visto especialmente perjudicado por esta lucha a la baja de los salarios es el de la limpieza, y que ha afectado directamente a las kellys (camareras de piso de los hoteles). Según detalla la tabla de UGT, las trabajadoras (se trata de una actividad muy feminizada) de Madrid, Barcelona y Baleares verían mejorados sus ingresos anuales en una media de 2.400 euros.

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Mayor desigualdad

Evitar que las empresas recurran a la subcontratación para saltarse los convenios colectivos y rebajar las condiciones laborales de sus trabajadores es una de las recomendaciones que recoge el último informe de la OCDE, Perspectivas del Empleo 2021. En él, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte que la subcontratación se ha incrementado de manera sustancial en todos los países miembros en las últimas décadas, también en España, especialmente en los servicios de limpieza y seguridad de edificios. Apunta, además, que la subcontratación reduce los salarios de los trabajadores de baja cualificación, y que esto genera mayor desigualdad al derivarse de ella una dispersión de los salarios entre otros motivos porque los trabajadores subcontratados no participan de la misma manera que los trabajadores de la empresa principal en las mejoras de la productividad.

“El informe concluye que hasta ahora no se ha podido probar que la utilización de la subcontratación resulta en una mejora de la productividad para las empresas que las usan con este fin”, señalan desde CC OO.

El refuerzo en la protección de los trabajadores de estas empresas multiservicios fue objeto de controversia durante la fase final de las negociaciones de la reforma laboral. Los empresarios, finalmente, aceptaron esta pequeña alteración, puesto que no coartaba excesivamente su flexibilidad interna (organización de la jornada, distribución del tiempo de trabajo…). Para reforzar esta red de protección de los trabajadores se recuperó también la ultraactividad sin fecha de caducidad. El anterior marco contemplaba un periodo de vigencia máximo de un año para aquellos convenios que se encontrasen en proceso de negociación para su renovación. Superado este tiempo, y de no haberse alcanzado un acuerdo, decaían. Ahora se extenderán hasta que la negociación concluya.

Las Kellys denuncian haber sido «olvidadas» en la reforma laboral: «La precariedad sigue igual para nosotras»

Aguardaban con esperanza a que la prometida reforma laboral del actual Gobierno integrase sus reivindicaciones. Esperaban, tras años de protestas, que su llamada de auxilio contra la precariedad no tuviese que ser proclamada de nuevo. Pero las kellys han visto impotentes cómo el acuerdo con sindicatos y patronal las ha vuelto a dejar, una vez más, al margen de una posible mejora de las condiciones. La nueva reforma laboral aprobada este martes por el Consejo de Ministros deroga muchos de los cambios introducidos por el PP en 2012; pero la regulación de las externalizaciones ha quedado prácticamente intacta, por lo que así han quedado también las condiciones de las camareras de piso, cuya contratación se suele gestionar a través de una empresa externa.

Las kellys llevan tiempo abanderando una exigencia principal: la limitación de las externalizaciones. Denuncian que, al depender del convenio de la empresa multiservicios, sus condiciones laborales no van acorde con la empresa a la que acuden a trabajar, en este caso un hotel. Lo que pedían era, o bien equiparar los mínimos de los convenios, o que sus contratos se elaborasen según el convenio de la empresa que encarga la externalización de este servicio (el hotel, en este caso), y no conforme al de las empresas multiservicios. Ninguna de las dos reivindicaciones se ha llevado a cabo. 

¿Qué prácticas debería prohibir la UE en materia laboral?

En la reforma laboral que entrará en vigor a principios de 2022, sí que se han añadido algunos cambios sobre este tipo de contratos. Se fija que, de tenerlo, las empresas subcontratadas podrán atenerse a su propio convenio colectivo, siempre y cuando las condiciones salariales no sean peores que las del convenio sectorial de la actividad (que en este caso se guían por el de la limpieza). Pero las kellys no han visto enmendado el empeoramiento en sus condiciones que se apuntaló con la reforma de 2012, cuando se eliminaron las trabas en los procesos de externalización y numerosos hoteles sustituyeron a su personal de limpieza por el de otras empresas para abaratar costes. 

Y es que, antes de la reforma del PP, no se podían subcontratar servicios estructurales o esenciales para el desarrollo de la empresa. Es algo a lo que pretendían volver las limpiadoras de piso externalizadas, sin embargo, no se han añadido modificaciones en ese aspecto, pues no se limita la capacidad de las compañías de recurrir a la subcontratación cuando lo estimen oportuno; algo que celebraron los empresarios. «La subcontratación mantiene vigente el actual modelo de colaboración empresaria, clave para asegurar la actividad económica de pymes y autónomos, fijando, como hasta ahora, que el convenio colectivo de aplicación para las empresas contratistas y subcontratistas será el del sector de la actividad desarrollada», elogiaron CEOE y CEPYME en un comunicado conjunto.

«Si no limpias una habitación, no tienes un producto que vender»

«Pedíamos que se echara para atrás el artículo 42 del Estatuto de Trabajadores, pero no se ha tocado», lamenta la portavoz de ‘Las Kellys’, María del Mar Jiménez. La sensación, según cuenta a 20minutos, es de absoluta decepción: «Estamos enfadadas. Lo único que pedíamos era que nos contratase el hotel directamente, y no a través de una ETT ni con una subcontrata. Parece que se les olvida que si no limpias una habitación de un hotel, no tienes un producto que vender».

La esencia de la problemática reside en el propio funcionamiento de contratación de las empresas de multiservicios. Las contratan por horas, en función de los picos de productividad o por servicio. «Lo que quiere decir que lo mismo te pueden hacer un contrato de dos días, que de cinco o de 15″, explica Jiménez. Esto, en definitiva, desemboca en una incertidumbre constante entre las propias trabajadoras, que no saben ni cuándo será la próxima vez que trabajen ni si las horas serán suficientes para pagar las facturas.

«Las empresas de servicio cobran un dinero y luego pagan una miseria. Si se hubiera quitado el artículo 42, cotizarían como camareras de piso en hostelería, y no como limpieza. Además, otra cosa que pedimos es que si somos una parte fundamental, que nos contrate el hotel. No es nada imposible, simplemente exigimos trabajar nuestras ocho horas con un convenio de hostelería«, destaca.

Ni mejor, ni peor. Según subraya la portavoz de ‘Las Kellys’, su situación es la misma. «La precariedad sigue igual, para nosotras no ha cambiado absolutamente nada. Nos han pasado por alto en la reforma laboral. El convenio sectorial sirve si tienes un contrato de ocho horas, pero si es de cuatro o cinco, o por obra y servicio, no tiene nada que ver, porque te tienen como limpieza de un hotel y no como camarera de piso», explica. 

¿La diferencia? Hasta de 200 a 400 euros menos al mes. Una precariedad a la que se ven sumidas la gran mayoría de las kellys, pues lo habitual es que los hoteles contraten sus servicios a través de una tercera empresa y no cuentan con un servicio fijo en plantilla. «Hay algunos que han externalizado completamente el trabajo de pisos y no tienen personal fijo. Ni siquiera las supervisoras son del hotel, sino de la empresa de servicio», asevera Jiménez.

«Como las esclavas del hotel»

La portavoz cuenta que una de los métodos de trabajo se basa en los picos de productividad. Esto es, en contratar a más o menos personal en función de las reservas del día. También, detalla, hay muchos contratos que se hacen por productividad. «Tienes que hacer, por ejemplo, 400 habitaciones al mes. Y si no las haces no cobras tu sueldo porque no has llegado, incluso aunque haya sido debido a que la ocupación ha sido menor», lamenta.

«Una de cada tres kellys está tomando medicación para el estrés»

De media, suelen hacerse entre 20 y 30 habitaciones al día, y las jornadas pueden ser o de cinco días o de tres o de 20 días seguidos, explica Jiménez. Los contratos, por su parte, acostumbran a ser de 4 a 6 horas, «pero si te tienes que quedar cuatro horas más para terminar, te quedas, y no te lo pagan porque no hay nadie que controle eso», denuncia. «Ahora lo moderno es que te dan un móvil con una aplicación que te dice la habitación que tienes que hacer en unos 10 a 15 minutos. Desde que abres el móvil te estás estresando, porque cuentan por igual todas las habitaciones, cuando una ‘suite’, por ejemplo, es mucho más grande que una habitación normal», añade.

De hecho, el estrés es una de las mayores afectaciones de estas profesionales. Consideran que su trabajo -básico en una economía que se sustenta en el turismo- acarrea una serie de problemas para la salud física (dolores musculares, de los huesos, inhalación de productos químicos, etc.); pero también para la mental: «Ahora, a las pastillas que ya tomaban para los dolores, hay que añadir la de la ansiedad, que antes no tomaban. Aproximadamente una de cada tres kellys está tomando medicación para el estrés, en parte por la incertidumbre que causa no tener un trabajo estable. La cosa cambiaría si, por lo menos, obligaran a las empresas de servicios a hacer un contrato mínimo de seis meses. Pero no; a las camareras siempre se nos tratan como si fuéramos las esclavas del hotel».

Lo único que piden es lo mismo que llevan cinco años reclamando: una mejora de las condiciones mediante el veto a las externalizaciones. Tenían la esperanza puesta en la reforma laboral, pues confiaban en que se aprovecharía la oportunidad para cambiar desde la base la problemática. Se sienten «olvidadas» y «decepcionadas» con un cambio que no ha supuesto ninguna mejora para su situación. «Solo pedimos que se nos escuche de una vez», concluye la portavoz de Las Kellys.

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