Un contexto general favorable al empleo
Estamos en una coyuntura caracterizada por la fuerte creación de empleo. En 2025 se superó por primera vez la cifra de 22 millones de personas ocupadas, lo que representa el 53% de la población mayor de 16 años (claramente por encima del nivel pre-pandemia). La encuesta de población activa del cuarto trimestre de 2025 muestra 605.400 personas ocupadas más que la última de 2024, con un aumento de 306.300 en el caso de las mujeres. Así pues, 2025 se cierra con 12 millones de hombres y 10,5 millones de mujeres trabajando, las cifras más altas de toda la serie histórica. En coherencia con lo anterior, las tasas de paro de hombres (8,8%) y mujeres (11,2%) alcanzan también los niveles más bajos registrados desde 2008. Lo mismo ocurre con las tasas de temporalidad, que han disminuido, para ambos sexos, en más de 10 puntos desde la reforma laboral.
Cada vez más mujeres trabajando por encima de los 50 años
Aunque las tasas de actividad y ocupación femeninas siguen siendo aproximadamente un 15% inferiores a las masculinas, la diferencia se ha reducido lentamente en los últimos años. Por edades, el aspecto más positivo es la menor brecha de género en el empleo por encima de los 50 años. Tan solo en el último año, la tasa de ocupación de las mujeres de entre 60 y 65 años (un período crítico para el cálculo de las pensiones de jubilación) ha aumentado en 6 puntos. Actualmente, el 52,1% de las mujeres entre 50 y 70 años trabajan. Es un dato todavía inferior al de los hombres (62,9%), pero 7,5 puntos superior al de las mujeres hace cinco años. Ello implica que las cohortes del pico del baby boom en España[1], con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años en 2025, llegan a la edad de jubilación con niveles de ocupación nunca vistos en las generaciones anteriores.
Y también más trabajadoras de origen extranjero
Del total de personas ocupadas en el cuarto trimestre de 2025, tres millones y medio tienen nacionalidad extranjera, principalmente de algún país de América Latina (753.300 mujeres y 726.800 hombres) o de otro país europeo (596.800 mujeres y 647.500 hombres). En conjunto representan casi el 16% de la población trabajadora. Si sumamos a las personas con doble nacionalidad, muchas de ellas migrantes con una trayectoria laboral consolidada en España, la cifra se eleva a 4,8 millones de ocupados de origen extranjero, el 21,4% de los trabajadores, sin apenas diferencias por sexos. Esta participación está cinco puntos por encima de la existente a finales de 2019, justo antes de la pandemia. El dinamismo del empleo en el período reciente ha corrido paralelo al dinamismo de la inmigración, con 1,4 millones de personas trabajadoras extranjeras llegadas en los últimos 6 años (718.800 trabajadores varones y 670.900 mujeres).
Los cuidados siguen pesando más a las mujeres
Pese a los buenos datos laborales, 683.000 mujeres se declaran inactivas laboralmente por estar dedicadas a tareas de cuidado de niños, enfermos o mayores, frente a 82.000 hombres. Aunque es la brecha más baja de los últimos años, sigue siendo una diferencia muy significativa. Hay que destacar que el 83% de las excedencias por cuidado iniciadas en 2025 correspondieron a mujeres. Por otro lado, 548.100 mujeres trabajan a tiempo parcial para compatibilizar el empleo con las tareas de cuidado u otras obligaciones personales o familiares, algo que solo hacen 86.200 hombres.
El teletrabajo no crece en 2025
El teletrabajo se estabiliza en 2025 en una cifra próxima al 15%, y disminuye la diferencia por sexos, según los datos de la Encuesta sobre equipamiento y uso de las TIC en los hogares del INE. El porcentaje de mujeres teletrabajadoras en 2025 asciende al 15%, casi dos puntos menos que en 2024. En el caso de los varones, teletrabajaron el 14,5%, un punto más que en 2024. La mitad de quienes teletrabajan lo hacen 2 días a la semana o menos, dato que parece consolidar la tendencia al aumento de las modalidades híbridas que combinan trabajo en remoto y presencialidad.
Los datos del portal líder en búsqueda de empleo, Infojobs, también apuntan a una cierta desaceleración del teletrabajo en las nuevas vacantes durante al menos la primera mitad del año 2025, que se explicaría en parte por la concentración del crecimiento del empleo en servicios y actividades que requieren presencialidad[2]. Aunque la mayoría de las vacantes de teletrabajo se sitúan en los puestos de comercial y ventas, por su gran volumen de empleo, el sector que más destaca en cuanto a probabilidad de teletrabajo es informática y telecomunicaciones, donde siete de cada diez profesionales trabajan en remoto. El porcentaje de vacantes que ofrecen teletrabajo es aún mayor en los perfiles más técnicos, como analistas IT, desarrolladores/as backend, consultores/as TIC, ingenieros/as full stack y front end, todas ellas actividades donde la presencia de mujeres es todavía muy minoritaria.
Solo 2 de cada 10 nuevos puestos en el sector de Información y Comunicaciones son ocupados por mujeres
Entre 2019 y 2025 el empleo ha crecido en 2,5 millones de personas, lo que supone un aumento del 12,5%. Pero no todos los sectores y ocupaciones han tenido el mismo comportamiento. En términos relativos, las ramas de actividad que más empleo han creado en estos seis años son Información y comunicaciones (con un aumento del 37,6%)[3] y Actividades profesionales, científicas y técnicas (con un crecimiento del 25,5%), seguidas por Transporte y almacenamiento (aumento del 23,5%), Construcción (aumento del 21,5%) y Actividades sanitarias y de servicios sociales (aumento del 20,9%).
Dentro del sector líder, el de Información y Comunicaciones, más del 80% del empleo neto creado desde 2019 ha sido empleo masculino. En consecuencia, este sector clave se ha “masculinizado” aún más: en 2019 un 32,1% de quienes trabajaban en él eran mujeres, en 2025 la cifra se reduce al 28,6%, según los datos de la EPA. Si nos centramos en las tres divisiones más “tecnológicas” (Telecomunicaciones, Programación y consultoría informática y Servicios de información -gestión digital de datos, alojamiento web, portales online y servicios especializados de información), el porcentaje de mujeres es del 25,8%, tres puntos menos que en 2019.
La educación superior iguala las tasas de actividad y empleo, pero no los salarios
Desde hace más de diez años, existen más mujeres que hombres con estudios superiores. A finales de 2025, había casi 1 millón más de graduadas (7,7 millones) que de graduados universitarios (6,8 millones). Para este nivel educativo, las tasas de actividad son altas e iguales entre ambos sexos (78%) y las tasas de ocupación están prácticamente equiparadas (73,7% los graduados y 72,8 las graduadas).
Sin embargo, persiste una brecha salarial vinculada a la especialización educativa. Según los datos de la Encuesta de Estructura Salarial, las mujeres con estudios superiores ganan un salario por hora trabajada un 13% inferior al que reciben los hombres del mismo nivel educativo, y uno de los factores clave de esta brecha son los estudios en los que se gradúan y los sectores en los que se desempeñan. Las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son elegidas aproximadamente por el 25 % de los estudiantes que inician estudios universitarios, con una tendencia al alza, pero en ellas se matriculan solo tres chicas por cada diez chicos[4]. En el caso concreto de los estudios TIC (aproximadamente un 27% de las carreras STEM), la participación femenina es aún más baja, inferior al 20% en informática y estudios afines[5].
El último informe del Foro Económico Mundial sobre el futuro del empleo prevé que los cambios en la tecnología, la demografía y la transición verde generarán 170 millones de nuevos empleos de aquí a 2030, a la vez que desplazarán a otros 92 millones[6]. Dentro de los empleos con mejores expectativas destacan los relacionados con tecnología, datos e IA, pero también ocupaciones más básicas (y peor remuneradas) como el reparto a domicilio, la prestación de cuidados o la educación. Para reducir la brecha salarial de género es vital acortar las diferencias en la especialización educativa de hombres y mujeres, incentivando la penetración femenina en las carreras que lideran el cambio tecnológico.
[1] En los años 1960-1975 hubo entre 650.000 y 700.000 nacimientos anuales. Para poner en contexto esta cifra, hoy nacen en España unos 320.000 niños al año, es decir, menos de la mitad que en el período máximo del baby boom.
[2] Infojobs (2025). Teletrabajo: el modelo híbrido cobra fuerza, pero aumenta la ‘tensión’ entre trabajadores y empresas. Nota de prensa 11-9-2025.
[3] Rama J de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas, que comprende las divisiones 58 (Edición), 59 (Actividades cinematográficas, de vídeo y de programas de televisión, grabación de sonido y edición musical), 60 (Actividades de programación y emisión de radio y televisión), 61 (Telecomunicaciones), 62 (Programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática) y 63 (Servicios de información).
[4] https://op.europa.eu/webpub/eac/education-and-training-monitor/en/country-reports/spain.html
[5] https://www.ciencia.gob.es/Ministerio/Estadisticas/SIIU/Estudiantes/InfografiaEEU.html
[6] World Economic Forum (2025). Future of Jobs Report 2025. Insight Report. Geneva.